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Cruceros por Oporto - Pullmantur

Cruceros por Oporto

El puerto para los amantes del vino

Al norte de la costa de Portugal, en el lado derecho del bello estuario donde desemboca el río Duero, se encuentra Oporto, la segunda ciudad más importante del país luso. Desde siempre, Oporto ha gozado de una gran pujanza económica, que se ha traducido en la construcción de monumentales edificios y puentes. Todo ello, en su conjunto, convierte a esta urbe en el paraíso para los apasionados de la arquitectura, la ingeniería y, por supuesto, del buen vino.

El ya de por sí caudaloso Duero, conforme se acerca al océano Atlántico y, como si desease a toda costa unirse a él, se ensancha sobremanera a su paso por Oporto. Dicho de otra manera, se abre a la inmensidad oceánica y permite que sus aguas saladas se mezclen con las dulces procedentes de la península.

Ese capricho geográfico ha permitido la llegada de multitud de pueblos que han marcado la historia de la ciudad y el carácter de sus habitantes. De entre todos ellos, los ingleses son, sin duda, los más importantes, ya que dotaron a la urbe de la relevancia, en cuanto a capital del vino portuguesa, de la que goza en la actualidad.

Oporto, la ciudad de los viaductos

Si hay algo que distingue a Oporto de cualquier otra ciudad del mundo, además de sus vinos y su riqueza arquitectónica, eso es el tamaño y la monumentalidad de los puentes levantados para salvar los 400 metros de media con los que cuenta el cauce del Duero a su paso por la localidad.

 

Existen muchas formas de disfrutar de la grandiosidad de estas construcciones, pero aquella que permitirá que los diferentes viaductos se graben en tu memoria es la que te recomendamos: a través de un relajado paseo en barco por las tranquilas aguas del Duero.

 

Además, con esta actividad no solo contemplarás magníficos puentes, como el de Luis I, María Pía o de la Arrábida, sino que, también tendrás el inmenso placer de maravillarte con los diferentes edificios que pueblan el singular barrio de la Ribeira, declarado Patrimonio de la Humanidad. De entre todos ellos, destacan la gótico-barroca Iglesia de San Francisco o el neoclásico Palacio de la Bolsa, dos joyas del patrimonio arquitectónico portuense.

 

Asimismo, en el margen izquierdo del Duero se encuentra Vila Nova de Gaia, el municipio donde están las bodegas del vino de Oporto.

 

La llave al rico patrimonio portugués de Portugal está en Oporto

 

La riqueza paisajística de este país, tanto la natural como la ideada por el hombre, es tal que te será muy difícil elegir favorito. Eso sí, en los primeros puestos, en cuanto a nivel de espectacularidad, se encuentran los jardines de la portuensa Fundación Serralves, diseñados por el paisajista francés Jacques Grèber y repletos de fuentes y esculturas, y el único parque nacional de Portugal: Peneda-Geres. De este último, destaca la Catarata Arado y el Mirador de Pedra Bela.

 

Pero si lo tuyo es la arquitectura monumental, te aconsejamos que te dejes caer por las ciudades de Guimares y Braga. La primera de ellas, declarada Patrimonio de la Humanidad, gracias a la infinidad de construcciones del siglo XV que alberga, como la Torre de Aduanas o la Iglesia de la Virgen María. Por su parte Braga cuenta con un soberbio casco antiguo capitaneado por el grandioso Santuario de Bom Jesus do Monte.

En definitiva, Oporto es el destino ideal, ya que aúna todo aquello que necesitas de vacaciones: cultura, naturaleza, un suculento vino y la seguridad de vivir una experiencia única e inolvidable.

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