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Cruceros por Zeebrugge - Pullmantur

Cruceros por Zeebrugge

Una agradable escala en la costa sudoeste del mar del Norte

Zeebrugge es una localidad de la costa belga que se encuentra dentro de los límites de la ciudad de Brujas. En la actualidad, dispone de un importante puerto, que será el punto exacto de desembarque de tu crucero Pullmantur. Junto a él, también cobra especial relevancia la base naval de la Marina militar de Bélgica, la Composante Maritime y numerosos alojamientos situados a lo largo de la línea de costa. Por otro lado, en cuanto a su situación, Zeebrugge se encuentra al noroeste de Bélgica, o lo que es lo mismo, a apenas 16 kilómetros al norte de Brujas y a 97 kilómetros de la capital de Bélgica, Bruselas. Como curiosidad, se trata de un puerto de creación artificial, puesto que se construyó debido a que el canal marítimo hacia Brujas estaba obstruido con gran cantidad de lodo.

En este sentido, debido a su emplazamiento estratégico, Bélgica ha sido frecuentemente un blanco de las fuerzas militares rivales, un hecho que se ha impregnado directamente en la rica historia de Zeebrugge. Por ejemplo, en el año 1918, durante el transcurso de la I Guerra Mundial, la armada británica hundió varias embarcaciones en el puerto de Zeebrugge con el objetivo de impedir la entrada de los submarinos alemanes. Posteriormente, alrededor de treinta años después, en 1944, la totalidad del puerto fue destruida por los alemanes en retirada. A día de hoy, a través del puerto de Zeebrugge se lleva a cabo gran parte de la actividad comercial belga, siendo el segundo en importancia después del de Ostende, un referente de la provincia belga de Flandes occidental.

Una vez que te encuentres en este punto de Bélgica, comprobarás cómo es un completo centro turístico, con gran cantidad de hoteles, establecimientos de restauración y extensas playas. Por tanto, Zeebrugge ha sido un rincón clave en el desarrollo de la ciudad de Brujas, que, desafortunadamente, perdió su puerto hace cientos de años, debido a que su costa recibió miles de toneladas de fango. Tras este hecho, se planteó y se comenzó a construir un nuevo puerto a principios del siglo XX. De este modo, esta urbe ganó en reputación como centro cultural y turístico del norte de Europa. Y por si fuera poco, además de ser un puerto de pasajeros con ferries con destino Reino Unido, el puerto sirve de centro europeo de la industria automotriz, de la importación, de los productos energéticos, de la agricultura y de otros tipos diversos de carga.

Brujas, la ciudad de Bélgica que respira romanticismo y tradición

Incluida en el amplio listado de rincones catalogados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Brujas ha podido mantener, prácticamente en su totalidad, el casco urbano medieval mejor conservado de todo el mundo, siendo, a su vez, dominado desde las alturas por el campanario de su Plaza Mayor. Además, todo su centro urbano permanece cerrado al tráfico y se puede recorrer con facilidad a pie o dando un paseo por sus tranquilos canales, una actividad que no debes perderte. A pesar de sus reducidas dimensiones, Brujas te ofrece la oportunidad de descubrir un gran número de sorpresas en cada esquina, desde llamativas boutiques hasta tesoros arquitectónicos e históricos de incalculable valor. Sin ninguna duda, te sorprenderán sus calles de adoquines, arcos de ladrillo, iglesias de piedra y pintorescos puentes.

Entre todo lo que hay que ver en Brujas, sobresale el parque Minnewater, conocido con el nombre de Lago del Amor, puesto que es uno de los lugares más románticos de la ciudad. Se encuentra situado al sur del centro histórico y cuenta con un bonito lago repleto de cisnes. Es perfecto para disfrutar de un tranquilo paseo al atardecer con el que poner fin a tu jornada de turismo en Bélgica. Además, tampoco puedes perderte la Plaza Burg, otro de sus entornos más concurridos y demandados por los visitantes. A su alrededor se disponen diversos edificios destacados como, por ejemplo, el Ayuntamiento o Stadhuis, el palacio de Justicia y la basílica de la Santa Sangre. Esta última, guarda unas gotas de la sangre de Cristo y es motivo de orgullo para los habitantes de Brujas.

Por otro lado, muy cerca del mencionado parque Minnewater, se localiza El Beaterio, que es otro de los lugares de visita obligada en Brujas. Son construcciones, declaradas Patrimonio de la Humanidad, tuvieron su origen en la época medieval y servían para que las mujeres huérfanas o viudas tuvieran un hogar digno. En este caso, el Beaterio de Brujas fue ideado y mandado construir por la condesa de Flandes en el año 1245 y actualmente, en él aún se alojan regularmente monjas benedictinas. Una vez te encuentres aquí, también te recomendamos visitar el Belfort, una torre campanario de 80 metros de altura, situada en la Grote Markt, que es uno de los iconos de la ciudad de Brujas, de reconocible estilo gótico del siglo XIII. Desde su parte más alta, podrás obtener unas fantásticas vistas de su centro histórico al completo.

Amberes y Gante: otros destinos Pullmantur desde el puerto de Zeebrugge

Como sucede con Brujas, también existe la posibilidad de que conozcas otras ciudades cercanas si tomas el puerto de Zeebrugge como punto de partida. Una de ellas es Amberes, una de las urbes flamencas más importantes, repleta de edificios de estilo renacentista y complejos arquitectónicos de gran belleza, que conseguirán transportarte rápidamente a un escenario de cuento de hadas y mágicas leyendas. A la hora de realizar turismo en Amberes, no puedes perderte algunos de sus principales enclaves, como el Ayuntamiento, con las 87 banderas diferentes que pueblan su fachada, y la catedral, que alcanza la increíble altura de 123 metros, lo que la convierte en la torre más alta de todo el Benelux. Además, en su interior podrás contemplar varias obras del famoso pintor barroco Rubens.

Por su parte, el otro destino Pullmantur que te ofrecemos es Gante, reconocida como una de las ciudades más animadas de Europa. Además, como en el caso de Brujas, también posee una interesante red de canales y un precioso centro urbano medieval, haciendo de ella una de las ciudades belgas favoritas para los viajeros. Además, en la década de los años 80, Gante experimentó una severa restauración de sus construcciones para tratar de captar el turismo, un proceso que ya había implementado con grandes resultados su vecina Brujas. En este sentido, los edificios se limpiaron, el agua de los canales se purificó y las zonas industriales se sanearon. Y de forma complementaria, su papel industrial desde principios del siglo XIX y su fabulosa universidad han provocado que la ciudad siempre se mantenga viva.

Entre todo lo que hay que ver en Gante, en las primeras posiciones de las recomendaciones se sitúan la catedral de Gante, el templo en el que fue bautizado Carlos V, el castillo de Gante, antigua residencia de los condes de Flandes, que fue utilizado como fortaleza defensiva hasta el siglo XIV, la iglesia de San Nicolás, que es la segunda iglesia más bonita de la ciudad y se localiza a pocos metros de la catedral, la plaza Korenmarkt, el lugar más animado de Gante desde la Edad Media, Belfort, un precioso campanario de 91 metros que fue construido en el siglo XIV y es una de las imágenes más conocidas de Gante, y el romántico Puente de San Miguel, perfecto para obtener unas mágicas vistas al caer la noche, cuando todos los monumentos históricos se iluminan.

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